Juan Morata Sanz (@jmorsa) es psicopedagogo y educador social, y durante el curso escolar 2013-2014 desarrolló en el Colegio Alameda de Osuna(Madrid) el Proyecto Informagia con alumnos de segundo de Primaria. El objetivo fue trabajar las distintas competencias a través de la magia.

¿Qué tenía de especial esta escuela? En ella no sólo trabajamos la propia competencia digital con el alumno, sino que también trabajamos otras competencias básicas como era el caso de la lingüística, dado que la puesta en escena de un truco de magia necesita de la preparación de una historia para despistar al público. En nuestro caso teníamos, por un lado, una competencia digital dado que tuvieron que crear sus propios materiales para la realización del truco; por otro lado, se encontraba la competencia lógico-matemática porque muchos de estos trucos tenían detrás leyes físico-químicas o propiedades matemáticas que resultaron una buena excusa para unir objetivos y contenidos de otras asignaturas, mientras se trabajaban a su vez el sentido de la observación, se potenciaba la creatividad e imaginación, se superaba la timidez…
Siete fases

Escritura de los pasos del truco.Era la segunda fase y, basándose en la ficha descrita en la anterior fase, pasaron cada uno de sus apuntes (título, materiales, preparación previa y pasos) a un archivo .odt que guardaron en una carpeta común y que luego subieron a un sitio público.
La tercera fase de la Escuela de Magia Alameda fue la del discurso/historia del truco.A partir del análisis y la transcripción del truco, los alumnos elaboraron una pequeña historia en un segundo archivo .odt. El objetivo de este segundo documento era pasar de copiar a imaginar y crear una historia/discurso que distrajese y sorprendiese al público durante el desarrollo del espectáculo.
A continuación vino la fase de elaboración de materiales. Siguiendo con el trabajo individual hasta esta fase hemos sido presentes, en casa los alumnos tuvieron que preparar los materiales necesarios para su truco de cara a la siguiente fase: fotografía de los pasos. Basándonos en los dibujos de los libros, los estudiantes tuvieron que convertirlos en reales a través de la fotografía gracias a dos iPod Touch que nos había dejado el departamento de formación del centro para el proyecto. Esta fase fue por parejas propiciando el aprendizaje por pares o iguales de Vigotsky.

Finalmente, llegó el momento de la evaluación. No se trató de una evaluación final, sino una suma de todo el trabajo que habíamos hecho con el fin de perfeccionar el proceso de enseñanza-aprendizaje; por no decir, que se trataba de una heteroevaluación ya que no sólo era el profesor quien analizaba los pros y los contras del proyecto sino también los estudiantes que opinaban individualmente sobre lo que habían llegado a conseguir. Para ello, utilizamos pictogramas y tuvimos en cuenta los aspectos que podrían mejorarse de cara a una posible repetición del mismo el siguiente curso.
Conclusiones
Creo que una de las partes más interesantes de este trabajo, ha sido que los estudiantes estuvieran tan involucrados en el proyecto. En mi corta experiencia en el campo de la educación formal, nunca había trabajado con alumnos tan pequeños y ha sido una grata sorpresa encontrarme tanta motivación, que crearan su propio material y vieran el fruto de su esfuerzo.
Fuente: Escuela 2.0
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