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| Por Esteban G. Santana Cabrera |
La Unión Deportiva Tamaraceite cumple
sesenta años y lo hace regresando a la Segunda RFEF. No es solo un
ascenso más, es la confirmación de que aquel club nacido en las
calles de un pueblo de Gran Canaria, ahora barrio, humilde, sigue
emocionando igual que hace seis décadas.
Y qué bonito que este 60 aniversario coincida con el regreso del
club a la 2ª RFEF, una categoría que vuelve a situar al Tamaraceite
entre los equipos importantes del fútbol canario. Pero sería un
error pensar que este ascenso es únicamente un éxito deportivo. Y
lo voy a explicar a continuación.
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| Formación de la UD tamaraceite de los años 60 |
La UD Tamaraceite nace oficialmente en 1966, heredera del antiguo
Porteño, pero su verdadera raíz es
anterior. Surge del barrio, de
la calle, de aquellos chicos que jugaban descalzos en los estanques
de Las Cañas, Machado o Hoya Ayala, donde cualquier terreno llano
servía de campo de fútbol. Surge de los torneos en el Llano de
Juanito Amador, donde acudía todo el pueblo, y donde el balón era
la gran fiesta de un Tamaraceite que todavía tenía la sangre de
pueblo agrícola, rodeado de plataneras.
Quienes crecieron aquí saben que el fútbol fue, durante décadas,
algo más que un entretenimiento. Fue un punto de encuentro en un
barrio que carecía de muchas cosas: agua, luz, alcantarillado,
infraestructuras. Mientras las administraciones llegaban tarde o no
llegaban, la gente se organizaba. Y en medio de aquellas
dificultades, el Tamaraceite se convirtió en un espacio de unión,
de pertenencia y de esperanza.
Por eso, cuando hoy celebramos 60 años de historia, debemos
recordar a los que pusieron la primera piedra sin esperar nada a
cambio. A José Tejera, Lorenzo Medina, Folito, Guerrita, Prudencito,
Pepe Julio, a tantos directivos, entrenadores y vecinos que
trabajaron por el club cuando no había recursos ni comodidades.
Debemos recordar también a los jugadores que llevaron el nombre de
Tamaraceite por los campos de Gran Canaria y a figuras eternas como
Juanito Guedes, cuyo nombre no solo da identidad a nuestro campo,
sino que representa el sueño de todo niño del barrio que alguna vez
quiso llegar lejos en el fútbol.
El Tamaraceite vivió épocas de gloria y épocas de oscuridad.
Ascensos, descensos, campos llenos, dificultades económicas e
incluso la desaparición. Hubo momentos en los que parecía que todo
había terminado. Pero los clubes que nacen del corazón de un barrio
no mueren fácilmente. Permanecen en la memoria de la gente, en las
conversaciones de los mayores, en las fotos guardadas en los roperos
y en el orgullo de tantos y tantos que nunca dejaron de sentirse
blanquiazules.
Por ello, creo que hay una figura que merece un reconocimiento
especial en este 60 aniversario: Héctor Ramírez. Fue cocinero antes
que fraile, o lo que es lo mismo, fue jugador del Tamaraceite y ahora
es su presidente. Un presidente que ha hecho historia en el club
llevándolo a lo más alto.
Su trabajo al frente de la UD Tamaraceite ha traspasado la gestión
deportiva ya que ha sido sido una labor de reconstrucción social y
emocional. Junto a su familia, sobre todo su hermano Miguel Ángel
Ramírez, presidente de la UD Las Palmas, entendió que recuperar el
Tamaraceite no consistía solo en competir, sino en devolverle al
barrio una parte de su identidad.
La escuelita de fútbol del Tamaraceite es, probablemente, una de
las obras más importantes que se están realizando hoy en
Tamaraceite. Porque cada niño que entrena en el Juan Guedes está
siendo parte de su historia. Está aprendiendo disciplina,
compañerismo, respeto y esfuerzo. Está ocupando su tiempo en un
entorno sano y educativo. Y eso, en un barrio que ha crecido
muchísimo en población pero que sigue necesitando más espacios y
oportunidades para su juventud, tiene un valor incalculable.
A veces hablamos de los ascensos como si fueran solo cuestión de
goles y clasificaciones. Pero el verdadero ascenso del Tamaraceite
comenzó el día en que decidió volver a ser útil para su gente.
El regreso a la 2ª RFEF es motivo de orgullo, sí. Pero el mayor
orgullo no está únicamente en la categoría. Está en ver el Juan
Guedes lleno de niños con la camiseta blanquiazul. Está en escuchar
a los mayores contar cómo ayudaron a construir el campo. Está en
sentir que, después de 60 años, el Tamaraceite sigue siendo
reconocible.
Porque hay clubes que representan una ciudad. Otros representan
una empresa o una institución. La UD Tamaraceite representa un
barrio y a su gente.
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| Porteño |
Representa a quienes llegaron de Valleseco, Teror, Artenara o La
Aldea buscando una oportunidad y
encontraron aquí un pueblo de
acogida. Representa a las madres que llevaban a sus hijos a entrenar,
a los vecinos que pasaban la bolsa para ayudar al equipo, a los que
viajaban en camionetas o furgonetas para jugar un partido fuera de
casa, a los que celebraban una victoria como si fuera un triunfo de
todo el pueblo.
Por eso, este 60 aniversario no es una mirada al pasado sino al
futuro. Que el Tamaraceite siga creciendo, sí. Que siga ascendiendo,
también. Pero, sobre todo, que nunca pierda aquello que lo hizo
grande desde el primer día, haber nacido de la calle, del esfuerzo
de los que empezaron y ya no están y de los que emplean su tiempo,
quitándoselo a su familia y gastando su propio dinero. Pero sobre
todo del inmenso orgullo de ser de Tamaraceite. ¡Vamos Tamaraceite!
La Provincia