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| Por Esteban G. Santana Cabrera |
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| Por Esteban G. Santana Cabrera |
Mañana celebramos los 30 años de una emisora que vi nacer gracias a Jesús Vega Mesa siendo párroco de Tamaraceite. lo que parecía una locura se ha convertido en la voz de la Diócesis De Canarias Diocesana de Canarias https://youtu.be/lRrRnTmukw8. Gracias Suso por crearla, gracias Cristóbal Déniz Hernández por creer en que este sueño podía volar más alto, gracias Raúl por seguir siendo la mano que mueve este proyecto después de tantos años y gracias a todos los voluntarios que a lo largo de estos 30 años han puesto su tiempo, su esfuerzo, su ilusión y su talento al servicio de lo que empezó siendo RadioTamaraceite Onda Parroquial y ahora es la Diocesana de Canarias. Pude asistir al acto y estas fueron las imágenes que vio mi retina, no son las imágenes oficiales que a buen seguro podrán disfrutar en estos días, pero así lo vivi, y así lo comparto arriba. En el siguiente video pueden ver el acto completo.
Esta primera semana de febrero realizamos la cuarta movilidad de nuestro proyecto ARCE "En La Onda", financiado por el Ministerio de Educación. En esta ocasión nos fuimos hasta Alcuéscar, municipio de Cáceres, concretamente hasta el IES Santa Lucía del Trampal. Allí compartimos sus experiencias de aprendizaje donde la radio cuenta con un papel muy interesante. Comparto la experiencia y el podcast que grabamos en Onda Trampal en Cáceres. ESCUCHAR EL PODCAST
El próximo miércoles 11 de febrero, tendremos una jornada de puertas abiertas en el CEIP Los Giles para que conozcan cómo trabajamos en el centro y los diferentes proyectos que estamos implementando. Esta jornada es tanto para las familias que ya tienen matriculados a sus hijos en el centro, como aquellas que estén buscando centro para el curso que viene ¡Ven a conocernos! ¡INSCRÍBETE! https://www3.gobiernodecanarias.org/medusa/edublog/ceiplosgiles/2026/01/24/jornada-de-puertas-abiertas-2/
Vivimos esperando. Esperamos las vacaciones, el fin de semana, el próximo trimestre, el siguiente puente, la jubilación, la lotería, el próximo logro. Y mientras tanto, el hoy se nos escapa entre las manos. Séneca en su ensayo De Brevitate Vitae escrito hacia el año 49 d.C. y dirigido a su suegro Paulino, afirma que “No es que tengamos poco tiempo para vivir, sino que desperdiciamos mucho”. Perdemos la oportunidad de vivir con plenitud lo que sucede aquí y ahora, de atender a lo que somos y a quienes tenemos cerca. Nos preocupamos tanto por lo que vendrá después que dejamos de mirar lo que está ocurriendo delante de nosotros.
El filósofo Martin Heidegger señalaba que “el tiempo es irreversible”, no hay vuelta atrás. Esta desconexión del presente tiene consecuencias profundas. No somos plenamente conscientes de los problemas, las inquietudes o el sufrimiento de las personas que nos rodean, porque nuestra atención está eclipsada por el mañana. Vivimos más en el futuro que en el presente, más en el mañana que en la realidad.
Esta misma lógica se reproduce en la política. Muchos dirigentes parecen más preocupados por mantener su escaño en las próximas elecciones que por resolver los problemas reales de los ciudadanos. El futuro no es el bien común inmediato, sino la permanencia en el poder, “cuatro años más en el sillón”. Así, el presente se sacrifica en favor de una promesa futura que rara vez se cumple. Hannah Arendt ya alertaba del peligro de una política desconectada de la responsabilidad presente, en la que la acción deja de responder a las necesidades reales de la sociedad.
Me gustaría destacar en esta línea a Chiara Lubich, fundadora del Movimiento de los Focolares al que pertenecí durante muchos años en mi juventud, que nos decía que para amar a Dios y amar a los hermanos tenemos siempre y solo un momento, el actual. Vivir el presente es uno de los focos de este movimiento y eso lo llevo grabado a fuego. Poner todo el empeño en vivir bien el momento presente nos da a cada uno de nosotros una oportunidad de ser felices. Viviendo el presente es como podemos cumplir bien todos nuestros deberes. Viviendo el presente es como las cruces que se nos presentan cada día se hacen soportables.
Tal vez el verdadero reto, tanto en la escuela como en la vida y en la política, sea reaprender a estar y a vivir el presente. A vivir el hoy con conciencia, a mirar al otro, a escuchar, a actuar aquí y ahora. Tener objetivos es necesario, pero no a costa de perder el sentido del presente. Porque, al fin y al cabo, es en este instante, y no en el siguiente, donde realmente transcurre nuestra vida.
A través de dinámicas cooperativas, manualidades y espacios de diálogo, los niños y niñas del CEIP los Giles han podido expresar sus ideas y sentimientos sobre la paz, entendida no solo como la ausencia de conflictos, sino como una forma de relacionarnos basada en la empatía, la escucha y el respeto. https://www3.gobiernodecanarias.org/medusa/edublog/ceiplosgiles/2026/01/30/dia-de-la-paz-2026/
A través de dinámicas cooperativas, manualidades y espacios de diálogo, los niños y niñas del CEIP los Giles han podido expresar sus ideas y sentimientos sobre la paz, entendida no solo como la ausencia de conflictos, sino como una forma de relacionarnos basada en la empatía, la escucha y el respeto.
Hoy viernes hemos puesto el broche final a esta semana tan especial reuniéndonos en el patio del colegio. Ha sido un momento en el que el alumnado, junto al profesorado, hemos cantado una canción de forma conjunta, simbolizando la unión de toda la comunidad educativa en torno a los valores de la paz. https://www3.gobiernodecanarias.org/medusa/edublog/ceiplosgiles/2026/01/30/dia-de-la-paz-2026/
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| Por Esteban G. Santana Cabrera |
La paz no es únicamente la ausencia de guerra. La paz es diálogo, es escucha, es acompañamiento, es corrección desde el cariño y es guía cuando alguien se equivoca. En mi caso, esa paz comenzó en casa, en mi familia, compartiendo momentos sencillos pero muy significativos. Las reuniones familiares en torno a la cama de mi madre los fines de semana, cuando llegábamos de salir con los amigos. Allí se generaba un clima de diálogo, de consejo, de reflexión serena sobre nuestras acciones. Eran espacios donde se reconducían conductas, donde se hablaba desde el amor y la preocupación sincera. Probablemente, sin ese apoyo familiar, muchas decisiones y caminos no habrían sido los mismos.
Del mismo modo, el centro educativo debe ser un espacio privilegiado para la construcción de la paz. No solo a través de actividades puntuales, sino creando espacios reales de reflexión, donde el alumnado pueda hablar sobre la paz en el mundo, los conflictos armados, el sufrimiento de otras personas y, sobre todo, sobre los valores que hacen posible una convivencia justa y solidaria. Porque la violencia no surge de la nada, nace de la falta de valores, de la ausencia de respeto, empatía, compromiso y responsabilidad.
Recientemente, en una conversación con una persona, ella afirmaba que el clima de crispación y enfrentamiento que vivimos en la sociedad tiene su origen en los políticos. Yo le respondía que, más allá de la política, el problema está en una crisis de valores sociales. Cuando los valores se debilitan, los políticos son menos comprometidos, los profesionales ya no viven su vocación como antes, cuando el médico era médico siempre, también los fines de semana y en vacaciones, y el maestro sentía su labor como una responsabilidad que iba más allá del horario escolar.
Esta falta de valores también se refleja en lo cotidiano: en la ausencia de gestos sencillos de ayuda entre vecinos, en la falta de compromiso en el barrio o en nuestra comunidad de vecinos, en la indiferencia entre familias, en barrios donde cada uno vive encerrado en su propio mundo. Todo ello va construyendo una sociedad más individualista y egoísta, donde se piensa más en el “yo” que en el “nosotros”.
Por eso, en el Día Escolar de la No Violencia y la Paz, no deberíamos limitarnos a mirar la política exterior o los conflictos lejanos. Deberíamos preguntarnos: ¿Qué estoy haciendo yo por la paz?, ¿Qué hago por la paz en mi familia, en mi centro educativo, en mi barrio?, ¿Promuevo el diálogo, la escucha, la ayuda, el respeto y la solidaridad?
La paz no empieza en los grandes discursos políticos, sino en los pequeños gestos diarios. Empieza cuando escuchamos, cuando acompañamos, cuando corregimos con cariño y cuando nos comprometemos con los demás. Solo así podremos construir una paz real, duradera y auténtica. Como decía la Madre Teresa de Calcuta, “Los pequeños gestos de cercanía y humanidad también construyen paz”.