martes, 14 de julio de 2026
En vacaciones ¿repasar o desconectar?
lunes, 13 de julio de 2026
Que el verano nos devuelva los juegos de siempre
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| Por Esteban G. Santana Cabrera |
Quienes crecimos en sus calles recordamos una infancia vivida al aire libre. La calle era entonces el gran espacio de encuentro. No hacía falta organizar actividades ni concertar citas con antelación, bastaba con salir a la puerta de casa para encontrar amigos, primos o vecinos con quienes compartir la tarde. Allí se aprendía a respetar turnos, a resolver pequeños conflictos, a ganar y a perder, a integrarse con niños de distintas edades y a hacer amistades que, en muchos casos, han perdurado toda la vida. En tiempos como los que estamos viviendo ahora, en pleno Mundial de Fútbol, nos faltaba tiempo para que terminando el partido que daban televisado para salir a la calle a emular a las figuras de la época y organizar nuestro particular mundial en la calle, poniendo dos piedras como porterías. Y esto nos llevaba a organizar partidos “más “profesionales” entre barrios en los estanques de barro que, sin agua, se convertían en campos de fútbol.
Me vienen a la mente algunos de aquellos juegos populares que formaron parte de la identidad de Tamaraceite y de tantos otros pueblos y barrios canarios. Juegos como el escondite, el trompo, el boliche, el teje, el salto a la soga o las carreras improvisadas en los Bloques o en la Montañeta, o también juegos como las cartas, o la lotería que fomentaba la convivencia entre grandes y pequeños en las tardes de verano en los patios de las casas. Todo esto era patrimonio cultural que se transmitía de generación en generación, sin manuales ni pantallas, únicamente mediante la observación y la práctica compartida.
Hoy, sin embargo, la realidad ha cambiado profundamente. No dejo de reconocer que los peligros de hoy en día no los había antes. Pero hemos pasado del blanco al negro. Muchos niños pasan gran parte de su tiempo libre en espacios cerrados, relacionándose a través de dispositivos electrónicos y construyendo vínculos virtuales que, aunque tienen sus ventajas, difícilmente pueden sustituir la riqueza de la interacción directa. Se están perdiendo experiencias fundamentales como correr, ensuciarse, negociar las reglas de un juego, esperar el turno o sentir la alegría de compartir una tarde con otros niños en la calle o en una plaza. Ahora los niños, por no saber, no saben ni resolver los conflictos entre ellos y solicitan a las primeras de cambio a los padres que les protejan, lo que lleva en muchos casos a la “sobreprotección” y a la “inmadurez”.
Con esto no trato de idealizar tiempos pasados ni de rechazar los avances tecnológicos, que forman parte indiscutible de nuestro presente. Trato, más bien, de que caigamos en la cuenta de la importancia de encontrar un equilibrio y de recuperar aquello que sigue teniendo un enorme valor educativo y humano. Los juegos tradicionales son una magnífica oportunidad para ello. No requieren grandes recursos económicos, fomentan la actividad física, estimulan la creatividad y fortalecen los lazos familiares y vecinales.
El verano puede convertirse en la ocasión ideal para que padres e hijos, abuelos y nietos, redescubran juntos estas formas de diversión. Qué hermoso sería ver a los mayores enseñando a lanzar un trompo, explicando las reglas de las bolas o recordando cómo se jugaba al teje en las calles de Tamaraceite. Con ello, no solo se transmite un juego, sino también una manera de entender la vida, unos valores y la memoria que forma parte de nuestra identidad.
Recuperar los juegos tradicionales es, en definitiva, recuperar el encuentro, la conversación y la alegría de jugar juntos. Tal vez este verano sea un buen momento para abrir las puertas de casa, salir a la calle y permitir que lnuestros niños descubran que, mucho antes de las pantallas, la felicidad también cabía en un trompo, unos boliches o una simple soga para saltar.
martes, 7 de julio de 2026
¿Queremos en nuestros centros líderes o jefes?
¿En el ámbito educativo ser un buen líder es básico para asumir el cambio pedagógico de los centros. En las directivas de los centros educativos cada vez es menos necesario buenos gestores económicos lo que sí que es necesario son líderes pedagógicos. Les remito a una publicación de hace 10 añitos: https://peleandoconlastic.blogspot.com/2016/12/lider-o-jefe.html
sábado, 4 de julio de 2026
Don Olegario Peña, una vida entera dedicada a los demás
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| Por Esteban G. Santana Cabrera |
Comenzando el fin de semana recibimos la noticia de la partida de don Olegario Peña, sacerdote diocesano, que deja un profundo sentimiento de gratitud en quienes tuvimos la suerte de conocerlo y compartir parte de su camino. A sus 97 años, y después de más de siete décadas de entrega sacerdotal, nos deja el ejemplo de una vida plenamente consagrada al servicio de Dios y de los demás.
Su mayor ilusión era poder saludar al Santo Padre, y la Providencia quiso regalarle ese momento el pasado mes de junio, en la Catedral. Fue, sin duda, un hermoso broche para una existencia marcada por la sencillez, la fidelidad y el amor a la Iglesia.
Don Olegario desarrolló su ministerio en numerosas parroquias de nuestras islas orientales, dejando siempre una huella imborrable. Sus últimos destinos en Tamaraceite, Santidad, Bañaderos y San Telmo son testigos de una labor pastoral incansable y cercana, de esas que no entienden de horarios ni de sacrificios cuando se trata de atender a quienes más lo necesitan.
Fue profesor, sí, pero, sobre todo, fue maestro. Maestro de vida, de humanidad y de fe. Poseía unasabiduría que nacía de la experiencia y de la escucha, y sabía transmitirla con un lenguaje sencillo y coloquial que llegaba al corazón de la gente. Sus homilías no buscaban grandes discursos, sino hacer comprensible el Evangelio para todos, desde la cercanía y el sentido común que siempre lo caracterizaron.
Muchas conversaciones tuvimos en mi época de juventud, cuando uno estaba en una etapa de discernimiento. Nunca hubo una palabra de exigencia ni de obligación. Su lema era dejarse en las manos de Dios. Su figura recorriendo los barrios en aquel inolvidable Volkswagen Escarabajo azul forma ya parte de la memoria de muchas personas. Era la imagen de un pastor que salía al encuentro de su pueblo, que no esperaba a que la gente llegara a la iglesia, sino que llevaba la Iglesia hasta donde estaban las personas. En Tamaraceite realizó una labor extraordinaria, acercando las celebraciones litúrgicas a los barrios limítrofes para que nadie, especialmente los enfermos y quienes tenían más dificultades, se quedara sin participar de la misa dominical.
Su servicio no se limitó al ámbito espiritual. Conoció tiempos de verdadera necesidad y nunca permaneció indiferente ante el sufrimiento ajeno. Ayudó a muchas familias de Tamaraceite cuando el hambre golpeaba con dureza, pagando recibos de agua y de luz y tendiendo la mano con una discreción y una generosidad admirables. Lo hizo sin esperar reconocimiento alguno, convencido de que servir a los más pobres era servir al propio Cristo.
Además, despertó numerosas vocaciones sacerdotales a lo largo de su vida, sembrando en muchos jóvenes el deseo de entregar también su existencia al servicio de los demás. Trajo las Misiones a Tamaraceite, cuando se proponía reunir a los vecinos en las casas a la luz del Evangelio. Esos son quizás, algunos de los legados más fecundos que deja entre nosotros.
Hoy despedimos a un sacerdote bueno, campechano y cercano, pero, sobre todo, a un servidor incansable. Que el Señor, a quien dedicó toda su vida, lo reciba con los brazos abiertos y le conceda el descanso eterno que tanto merece. ¡Gracias Don Olegario!
viernes, 3 de julio de 2026
Los Nombretes en Tamaraceite, Patrimonio Cultural
En la revista Urdimbre del mes de junio colaboro con un artículo titulado "LOS NOMBRETES EN TAMARACEITE, PATRIMONIO CULTURAL" Les comparto el artículo y el enlace a toda la revista que la pueden descargar de manera gratuita. Muchísimas gracias a David Naranjo Ortega por permitirme compartir y difundir el patrimonio de mi barrio.📲 Descárgala gratis aquí: https://l1nk.dev/utd5dd5
#ictradiciones #islascanarias #patrimoniocultural #patrimoniodecanarias #Urdimbre #presidenciadelcabildodegrancanaria Los Gofiones Cabildo de Gran Canaria
domingo, 28 de junio de 2026
Final de curso, cerramos una etapa, renovamos la ilusión
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| Por Esteban G. Santana Cabrera |
El final de curso supone una oportunidad para detenernos unos instantes, mirar hacia atrás y valorar todo lo vivido. Han sido meses de trabajo, de ilusiones, de retos, de aprendizajes y también de dificultades que, entre todos, hemos ido superando. Cuando las aulas comienzan a vaciarse y el ritmo frenético del día a día escolar se ralentiza, llega el momento de agradecer.
No podemos dejar atrás a Inspección Educativa, un servicio de apoyo a la escuela que está, y esa ha sido mi experiencia en los últimos años, para las duras y para las maduras, aportándonos a los docentes y a los equipos directivos, sobre todo tranquilidad.
miércoles, 24 de junio de 2026
Conocemos la prensa escrita
A lo largo del proyecto, los niños y niñas descubrieron cómo se organiza un periódico, conocieron sus diferentes secciones y aprendieron a redactar noticias, entrevistas y artículos de opinión. Además, desarrollaron habilidades relacionadas con la búsqueda y selección de información, la expresión escrita, el pensamiento crítico y el trabajo cooperativo. Este trabajo fue más sencillo para ellos ya que trabajan habitualmente con la radio como herramienta educativa.
A continuación pueden conocer más sobre el proyecto: https://www3.gobiernodecanarias.org/medusa/edublog/ceiplosgiles/2026/06/16/nos-convertimos-en-periodistas/
domingo, 21 de junio de 2026
Sra. Ministra, ¿estamos seleccionando a los mejores docentes o a los mejores opositores?
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| Por Esteban G. Santana Cabrera |
sábado, 13 de junio de 2026
León XIV el papa de la dignidad
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| Por Esteban G. Santana Cabrera |
A menudo tendemos a interpretar los viajes papales desde una perspectiva exclusivamente religiosa. Sin embargo, lo que he percibido durante estos días ha sido algo que va más allá. León XIV ha querido hablar a toda la sociedad, creyente o no creyente, recordándonos valores que forman parte del patrimonio común de nuestra convivencia: la dignidad de la persona, la solidaridad, el respeto mutuo y la responsabilidad compartida en la construcción de un futuro mejor.
Llevamos un tiempo en España marcado por las tensiones políticas, los enfrentamientos ideológicos y una creciente polarización social, el mensaje que más ha resonado en sus intervenciones ha sido una invitación constante a la unión. No a la uniformidad, sino a la capacidad de encontrarnos en aquello que nos une por encima de nuestras diferencias. Como cristianos, y también como ciudadanos, estamos llamados a construir puentes y no muros, a escuchar antes que descalificar, a dialogar antes que enfrentarnos.
Quizá por eso sus palabras han encontrado eco más allá de la propia Iglesia. Porque apelan a una necesidad humana, la de reconocernos unos a otros como miembros de una misma nación. Frente a la cultura del enfrentamiento, León XIV ha propuesto la cultura del encuentro. Frente a la sospecha, la confianza. Frente a la división, la cooperación.
Este mensaje ha encontrado un escenario especialmente significativo en Canarias. Nuestra tierra conoce bien el valor de la acogida. A lo largo de la historia, las islas han sido punto de encuentro entre continentes, culturas y pueblos. Hoy siguen siendo una de las principales puertas de entrada a Europa para miles de personas que abandonan sus hogares impulsadas por la pobreza, la violencia o simplemente por el deseo legítimo de encontrar una vida mejor.
Durante estos días, el Papa ha querido mirar también hacia esa realidad. En cada patera que llega a nuestras costas hay historias de sufrimiento, esperanza y valentía. Historias que no se quedan en simples cifras ni titulares de prensa. Canarias ha demostrado, una vez más, una extraordinaria capacidad de acogida y solidaridad, aunque no exenta de dificultades y desafíos.
Por ello merece un reconocimiento especial la labor de organizaciones como Cáritas y Cruz Roja, junto a tantas otras entidades y voluntarios anónimos. Su trabajo cotidiano recuerda que la solidaridad es un compromiso concreto con quienes más lo necesitan. Gracias a su dedicación, miles de personas encuentran una primera mano tendida cuando más vulnerables se sienten.
Al finalizar esta visita, me queda la emoción intensa de lo vivido, pero la sensación de que León XIV no ha venido únicamente a confirmar la fe de los creyentes. Ha venido a recordarnos algo esencial para toda la sociedad: que el futuro no se construye desde la confrontación, sino desde la colaboración; no desde el miedo al otro, sino desde el reconocimiento de su dignidad.
lunes, 8 de junio de 2026
¡Bienvenido Papa León!
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| Por Esteban G. Santana Cabrera |
Canarias ha sido históricamente una tierra de emigrantes. Durante generaciones, miles de isleños tuvieron que dejar atrás sus hogares para buscar oportunidades en América, en Europa o en cualquier rincón donde pudieran construir un futuro mejor para sus familias. Muchos de nuestros abuelos y bisabuelos conocieron el desarraigo, la incertidumbre y la esperanza que acompañan a quien abandona su tierra en busca de una vida mejor.
Es por eso que los canarios entendemos especialmente bien el drama de quienes hoy llegan a nuestras costas. En las últimas décadas, nuestro archipiélago se ha convertido en puerta de entrada para miles de personas que huyen de la guerra, la persecución, la pobreza extrema o la falta de oportunidades. Son hombres, mujeres y niños que, como tantos canarios en el pasado, emprenden un viaje incierto impulsados por el deseo legítimo de encontrar una vida mejor.
Ante esta realidad, los cristianos no podemos permanecer indiferentes. El Evangelio nos interpela de manera directa. Jesús nos recuerda: “Fui forastero y me acogistes” (Mt 25,35). Y añade unas palabras que deberían resonar constantemente en nuestra conciencia: “Todo lo que hicieras a uno de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicistes” (Mt 25,40).
Estas palabras resuenan en nuestros oídos cada vez que se anuncia la llegada de una patera a las islas después de días en alta mar. Acoger al inmigrante, proteger al vulnerable y reconocer la dignidad de toda persona forman parte inseparable de nuestra fe. No es una cuestión ideológica ni política, sino profundamente evangélica.
Por supuesto, la acogida debe ir acompañada de responsabilidad, integración y respeto mutuo. Los canarios tenemos la obligación moral de tender la mano a quien llega buscando una vida mejor, dispuesto a trabajar, a contribuir y a construir un futuro en paz. Acoger no significa fomentar la dependencia ni promover una cultura de la facilidad, sino ofrecer oportunidades a quienes desean convivir con nosotros con esfuerzo y dignidad.
La visita de León XIV llega precisamente en un momento en el que Canarias se encuentra en el centro de uno de los grandes desafíos humanitarios de nuestro tiempo. Su presencia entre nosotros puede ayudarnos a mirar esta realidad con los ojos del Evangelio, alejándonos tanto de la indiferencia como de la confrontación. El Papa viene a recordarnos que las personas que llegan buscando un mundo mejor no son meramente cifras, hay un rostro, una historia y una persona.
Como católico, espero esta visita con gratitud y esperanza. Gratitud porque el Santo Padre ha puesto su mirada sobre nuestra tierra, como la puso su antecesor el Papa Francisco. Esperanza porque sus palabras pueden fortalecer nuestra identidad cristiana y nuestro compromiso con quienes más sufren.
Que la llegada de León XIV nos ayude a redescubrir la solidaridad del pueblo canario que un día emigró y que hoy está llamado a acoger. Porque, abrir nuestras fronteras al necesitado, es abrir la puerta al propio Jesús.
lunes, 1 de junio de 2026
Menos propaganda verde y más protección ambiental
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| Por Esteban G. Santana Cabrera |
La defensa del medio ambiente empieza en lo cercano. Empieza en nuestro barrio, en nuestras plazas, en los parques donde juegan nuestros hijos, en los barrancos que forman parte de nuestra memoria colectiva y en esos espacios naturales que todavía sobreviven rodeados por el crecimiento urbano. No podemos pretender salvar el planeta mientras permanecemos indiferentes ante la degradación de nuestro propio entorno.
En el distrito de Tamaraceite-San Lorenzo-Tenoya existe un ejemplo claro de esa lucha, la defensa de las Las Charcas de San Lorenzo. Un espacio con enorme valor ambiental, paisajístico y social que es más que un enclave natural. Las Charcas son memoria histórica, patrimonio, biodiversidad y equilibrio ecológico. Es uno de los pocos pulmones naturales que aún resisten la presión urbanística y el abandono institucional.
Sin embargo, mientras muchos vecinos y colectivos ciudadanos reclamamos su protección y conservación, seguimos asistiendo a políticas que confunden el verdadero significado de “reverdecer”. Hoy parece que reverdecer consiste en intervenir artificialmente espacios que ya eran naturales, colocando infraestructuras, piedras o elementos ornamentales para vender una imagen de modernidad ecológica. Pero reverdecer no debería ser eso.
El reciente proyecto del lagartario en el barranco de Tamaraceite es un ejemplo de esa contradicción. Se presenta como una actuación para favorecer la biodiversidad cuando, en realidad, el lagarto gigante de Tamaraceite ya habitaba ese entorno mucho antes de cualquier intervención humana. El barranco ya tenía vida. Ya era naturaleza. Y quizá la mejor manera de protegerlo habría sido precisamente dejarlo respirar, conservar su equilibrio y actuar con sensibilidad ambiental, no transformarlo para aparentar una renaturalización que el propio entorno ya poseía.
Además, resulta deberíamos preguntarnos si determinadas actuaciones han tenido en cuenta los riesgos reales del barranco. Si ha habido una evaluación del impacto ambiental de la colocación de estas piedras en el barranco. La colocación de piedras y estructuras en cauces naturales puede generar consecuencias peligrosas si aumenta el caudal en episodios de lluvias intensas, provocando arrastres y posibles colapsos que terminarían afectando a la ciudadanía. La naturaleza tiene su propia dinámica y muchas veces el problema no es la falta de intervención, sino el exceso de ella.
Por eso, en este Día Mundial del Medio Ambiente, debemos reivindicar otra manera de entender la sostenibilidad. Reverdecer no es maquillar espacios naturales ya existentes para convertirlos en escaparates políticos. Reverdecer es crear vida donde no la hay; es apostar por más árboles en zonas urbanas, por parques accesibles, por sombra, por aire limpio y por corredores ecológicos que mejoren la calidad de vida de las personas. Y hablando de Tamaraceite, todavía estamos esperando por el Corredor Verde que iba a separar el casco antiguo de la zona comercial y cuyos terrenos a buen seguro serán recalificados para la construcción de viviendas o aparcamientos, dejando en saco roto la única compensación prometida a los vecinos cuando comenzaba Tamaraceite Sur.
Y, sobre todo, reverdecer es proteger aquello que aún conservamos. En este Día del Medio Ambiente no nos olvidemos de Las Charcas de San Lorenzo, uno de los grandes pulmones medioambientales del distrito, un espacio protegido que cada día sufre atentados ecológicos y vertidos incontrolados. Recordemos que solo cuando aprendemos a respetar lo cercano somos verdaderamente capaces de comprender y defender el planeta.
domingo, 31 de mayo de 2026
El Guachinche entrevista a Kiko Barroso y Catha González, presentadores de Como en Casa
La radio escolar del CEIP Los Giles volvió a llenarse de ilusión, aprendizaje y mucho sabor canario con una nueva edición de El Guachinche , el programa realizado por el alumnado de quinto de Primaria en Radio Los Giles.
Esta semana tuvimos en nuestro centro a Kiko Barroso y Cathaysa González, populares por su programa «Como en casa» y pasaron por los micrófonos del programa «El Guachinche» que en esta ocasión tuvieron a dos pinches muy especiales, a Néstor y a Selena , alumnos de quinto de Primaria.
sábado, 30 de mayo de 2026
Celebramos el Día de Canarias "Como en casa"
Ayer por la tarde, nuestro colegio vivió una jornada muy especial con motivo de la celebración del Día de Canarias. Tuvimos el privilegio de convertirnos en escenario de grabación del programa «Como en Casa», de la televisión pública canaria, un espacio dedicado a la gastronomía, las tradiciones y la cultura de nuestras islas.
Las cámaras, los focos y el equipo de producción transformaron distintos espacios del colegio en un auténtico plató, creando un ambiente festivo que se sumó a las actividades organizadas para conmemorar una fecha tan significativa para todos los canarios y canarias.
Esta iniciativa permitió acercar al alumnado al mundo de la comunicación audiovisual y, al mismo tiempo, reforzar el conocimiento y el orgullo por nuestro patrimonio cultural. Sin duda, una experiencia inolvidable que quedará en el recuerdo de toda la comunidad educativa.
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