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| Por Esteban G. Santana Cabrera |
Se nos presenta en
este comienzo de curso una nueva oportunidad para renovar ilusiones,
abrir nuevos proyectos y cumplir compromisos de la educación pública
con la sociedad. Este curso 2026-2027 en Canarias comenzará con la
inauguración oficial que tendrá lugar en el CEIP Tigaday, en la
isla de El Hierro, un centro pionero en la implantación del ciclo
completo de Educación Infantil de 0 a 3 años. A nadie se le esconde
que es la mejor manera de visibilizar una de las grandes apuestas
educativas de la Consejería de Educación durante los últimos años:
acercar la escolarización temprana a las familias canarias y
convertirla en un verdadero instrumento de igualdad de
oportunidades.
Los datos hablan por sí solos. En apenas
cuatro cursos, Canarias ha pasado de contar con un reducido número
de aulas para este primer ciclo de Infantil a disponer de cientos de
nuevas plazas repartidas por todas las islas. Detrás de esas
fantásticas cifras hay familias que pueden conciliar mejor su vida
laboral y familiar, madres y padres que encuentran una respuesta
pública, cercana y de calidad; y niños que comienzan su desarrollo
en entornos educativos estimulantes y significativos desde sus
primeros años de vida.
Sin embargo, el éxito de una
política pública no puede medirse únicamente por el número de
plazas creadas. También debe evaluarse por su capacidad para llegar
allí donde más se necesita. Y todavía hay mucho por hacer, ya que
existen barrios y pueblos de Canarias donde esta oportunidad sigue
siendo una asignatura pendiente.
Lo que no puede ser es
que no haya una guardería pública o privada, o aulas de de 0 a 3
años en todos los barrios de nuestra ciudad. Hay muchos barrios que
lo están demandando, y no es un capricho ni una reivindicación
aislada, sino de una necesidad real de numerosas familias que, a día
de hoy, se ven obligadas a recorrer más de cuatro kilómetros para
llevar a sus hijos a una escuela infantil. Cuatro kilómetros que, en
muchas ocasiones, suponen cambiar horarios laborales, depender del
horario de las guaguas, necesitar de terceros o renunciar a una mejor
conciliación.
La educación de 0 a 3 años no debe verse
únicamente como un recurso asistencial y eso lo tiene muy claro esta
Consejería. Es una etapa educativa con identidad propia, avalada por
la investigación pedagógica, que favorece el desarrollo cognitivo,
emocional, lingüístico y social de los niños. Pero también
constituye una herramienta de cohesión social y de equidad
territorial. Allí donde se abre un aula de Infantil no solo se educa
a los más pequeños, también se fortalece el barrio, se arraiga a
la población y se apoya a las familias.
Por eso, el
comienzo del nuevo curso debería servir también para volver a mirar
el mapa educativo de Canarias. Celebrar los logros alcanzados es
necesario, pero igual de importante es identificar aquellos lugares
donde todavía queda camino por recorrer. Porque la igualdad de
oportunidades empieza antes de aprender a leer o a escribir, comienza
cuando cualquier familia, viva donde viva, puede acceder a una
educación pública de calidad sin que el código postal determine
las oportunidades de sus hijos.
Ojalá el ejemplo del CEIP
Tigaday inspire nuevas decisiones y nuevos proyectos. Porque una
Canarias que apuesta por la infancia desde los primeros años está
invirtiendo, en realidad, en mejorar su futuro.
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