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| Por Esteban G. Santana Cabrera |
En el Día Mundial de las Bibliotecas, que celebramos hoy 24 de octubre, recuerdo siempre una frase de James McCosh: «Un buen libro no es aquel que piensa por ti, sino aquel que te hace pensar». Una reflexión que cobra especial sentido en las bibliotecas escolares, donde la lectura debe ser mucho más que descifrar palabras. Leer nos invita a cuestionar, contrastar información, descubrir otros puntos de vista y construir nuestras propias opiniones.
En una sociedad saturada de mensajes, bulos y desinformación, fomentar el pensamiento crítico resulta imprescindible. Necesitamos personas capaces de hacerse preguntas, de no aceptar todo lo que leen o escuchan sin contrastarlo y de tomar decisiones responsables. Y en esa tarea, los libros y las bibliotecas desempeñan un papel fundamental: nos ayudan a comprender el mundo, a desarrollar nuestra autonomía y a pensar por nosotros mismos.
Pero las bibliotecas no pueden caminar solas. La cooperación entre bibliotecas públicas y escolares constituye una oportunidad para sumar esfuerzos y multiplicar posibilidades. Compartir recursos, experiencias y proyectos permite llegar más lejos y convertir la lectura en una tarea compartida. Los encuentros con autores, los clubes de lectura, las actividades intergeneracionales y las propuestas que implican a las familias son ejemplos de cómo podemos abrir las bibliotecas a la comunidad.
Las bibliotecas escolares pueden encontrar en las públicas grandes aliadas para fomentar el hábito lector, mientras que estas pueden enriquecerse con la creatividad y la capacidad de innovación de los centros educativos. Cuando ambas colaboran, los libros dejan de ocupar estanterías para convertirse en puentes que unen generaciones, despiertan curiosidades y construyen ciudadanía crítica.
Por eso, en este Día Mundial de las Bibliotecas, hagamos una llamada a la cooperación, a derribar las barreras entre instituciones y a tejer redes que unan bibliotecas escolares, públicas y familias. No dejemos que cada biblioteca camine en solitario cuando juntas pueden llegar mucho más lejos. Abramos sus puertas, compartamos proyectos y hagamos de la lectura una aventura colectiva.
Porque defender las bibliotecas es defender el pensamiento crítico, la igualdad de oportunidades y una sociedad más libre. El futuro de las bibliotecas no se escribe en solitario: se construye entre todos, página a página, libro a libro, persona a persona.
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