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| Por Esteban G. Santana Cabrera |
Hoy, en el Día Mundial del Radioaficionado, es una fecha especialmente oportuna para recordar la figura de uno de ellos EA8CI, Manuel Cabrera Rivero, conocido por todos los tamaraceiteros como “Macriver”, uno de los grandes pioneros de la radioafición en Canarias y referente social en Tamaraceite y en toda Gran Canaria. Su memoria no solo merece ser recordada en círculos técnicos o entre radioaficionados, sino también reconocida públicamente por su barrio y su ciudad a la que tanto aportó.
Desde los años cincuenta, EA8CI
desarrolló una intensa actividad como radioaficionado, en una época
en la que la radio no era solo un hobby, sino una herramienta
esencial de comunicación internacional. Su estación en lo alto de
su casa, permitió durante décadas mantener el contacto entre
familias separadas por la emigración, especialmente hacia Venezuela
y Brasil, convirtiéndose en un auténtico puente entre continentes.
Para muchas personas, algunos vecinos del barrio, su voz y su equipo
fueron la única forma de escuchar a sus seres queridos durante
largos periodos de ausencia cuando el teléfono no estaba presente en
nuestros hogares.
Pero su labor no se limitó al ámbito
personal. También participó en el seguimiento de expediciones
científicas y técnicas alrededor del mundo —desde los Andes hasta
la Antártida— y colaboró en situaciones de emergencia
internacional, como el terremoto de Venezuela o la búsqueda de
medicamentos en Europa, cuando todavía no existían las actuales
redes digitales de comunicación inmediata. Esa vocación de servicio
público define con claridad el espíritu de la radioafición y el
compromiso de EA8CI con su tiempo.
Además, como
empresario impulsor de la firma Macriver, fue pionero en el
desarrollo comercial moderno en Gran Canaria, contribuyendo a situar
Tamaraceite como un referente insular en una época de grandes
cambios económicos y sociales. Su iniciativa empresarial se adelantó
incluso a la llegada de grandes superficies estatales, demostrando
una visión innovadora y comprometida con su entorno.
En
el año 2009 surgió una propuesta ciudadana para reconocer su
trayectoria dando su nombre a una calle o al Intercambiador de
Tamaraceite. Aquella iniciativa respondía a un sentimiento
compartido por muchas personas que entendíamos que la memoria
colectiva también se construye desde el reconocimiento a quienes
ayudaron a conectar a nuestras familias, a proyectar nuestro barrio
al exterior y a representar el espíritu solidario de la radioafición
canaria.
Han pasado los años, pero la vigencia de aquella
propuesta no ha sido escuchada. Nombrar un espacio público con el
nombre de EA8CI Manuel Cabrera “Macriver” es un acto de justicia
histórica con una figura que contribuyó decisivamente a la
comunicación internacional desde Canarias cuando esta dependía del
esfuerzo altruista de personas comprometidas.
En un día
como hoy, recordar su legado es también recordar el valor social de
la radioafición y la importancia de mantener viva la memoria de
quienes hicieron posible que nuestras islas estuvieran conectadas con
el mundo mucho antes de Internet. Recuperar la propuesta de 2009 y
hacerla realidad sería, sin duda, una forma digna y necesaria de
reconocer a uno de los grandes pioneros de la comunicación en
Canarias.
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