martes, 12 de julio de 2016

Los diez mandamientos de toda Webconferencia

Fuente: http://ojulearning.es/

Hablamos de nuevos canales comunicativos que generan su propio entorno socio-digital donde la audiencia reclama su propio espacio de expresión personal. Desde el punto de vista docente es un entorno comunicativamente muy complejo pero atractivo. En este nuevo contexto, las tecnologías de la información y de la comunicación (TIC) conforman dichos canales.
Bienvenidos a la “tercera ola” (Toffler, 1979). Ya por aquella época, este autor se planteaba procesos como la globalización. Vivimos en la era de la información. Suena bonito ¿eh? Pero también es la era de la saturación. Las metáforas se adaptan a la nueva realidad, nuevos lenguajes se desarrollan y nos llevan a considerar que cuantas más aplicaciones online usemos, mejor será nuestra práctica docente. Sin embargo, debemos seleccionar aquellas que se adapten a las necesidades de nuestros usuarios, en nuestro caso los estudiantes. Un empleo masivo de herramientas TIC no se convierte en sinónimo de complicidad entre los interlocutores.
La Webconferencia nos proporciona un espacio para un diálogo constante que permita a nuestros estudiantes involucrarse y ser partícipes del proceso de enseñanza-aprendizaje de manera significativa. Este proceso es básicamente una experiencia audiovisual que no ha de convertirse en un mero “volcado” de datos. Recuerda que esos “niños digitales” (Jukes, 2006), “Millennials” (Strauss y Howe, 2000), “Aprendices del siglo XXI” (Nussbaum-Beach, 2010) o como les queramos llamar son el futuro de nuestra enseñanza. Este perfil de estudiante y su acceso a materiales online ha influenciado el modo en que aprenden. Han sido modelados por un entorno rico, inmediato, rápido y cautivador. Nos referimos a un perfil de estudiante alfabetizado tecnológicamente, experto, hábil con los medios, multitarea y con estilos de aprendizajes multimodales. No está nada mal la descripción, ¿eh?
El progreso tecnológico y social ha alterado la forma en la que nos comunicamos y aprendemos. Esto, inevitablemente, ha alterado también la forma en la que pensamos. Las nuevas formas de comunicación, como la Webconferencia, y nuestra habilidad para gestionarlas desafían nuestras habilidades cognitivas y el paradigma tradicional del aula.
¿Cuál es la consecuencia de todo lo anterior? Pues que dichos modelos de aprendices requieren nuevos modelos de profesores cualificados y entrenados en el uso de estos recursos digitales.
He aquí el decálogo de supervivencia a tu primera sesión online para ti “docente”:
  1. ¿Pero qué invento es este?

Diseña en función de la plataforma y no a la inversa. Está claro que sabes de tu materia, conoces el temario y como quieres explicarlo pero no olvides nunca que tienes que adaptarte a este nuevo canal comunicativo. Las reglas del juego han cambiado. Es el momento de cambiar tu perspectiva y buscar nuevos itinerarios educativos para “llegar” de forma eficiente a tus estudiantes.
  1. Cuidado con el panda.

Cuida tu lenguaje no verbal. Tu imagen es una de las herramientas más potentes de comunicación. Recuerda que estará limitada a la ventana de transmisión y al micrófono. Tus gestos dirán mucho más de ti que lo que les estás contando. Cuida todos los detalles y ten en cuenta que algo que parece tan nimio como la iluminación puede jugar en tu contra. Una luz cenital hará que tos ojos queden sepultados en la penumbra. En el mejor de los casos parecerás el “zorro”, todo un héroe de película. En el peor…te recordarán como el profesor “panda”.
  1. ¿Has jugado alguna vez a la Playstation?

Las videoconferencias son como todo en esta vida. Cuanto más practiques, mejor te irá. No esperes a la primera sesión para practicar. Conéctate con anterioridad y no una vez, sino varias. Pruébalo todo. No te preocupes, toca los botones. Mira para qué sirve cada cosa. Tranquilo, no te vas a cargar el sistema de seguridad nacional.
  1. No sé si es un testamento, la Biblia o Don Quijote de la Mancha.

Cuida la forma en que presentas la información. No satures las diapositivas. Recuerda las reglas del juego: máximo siete puntos por diapositiva. No se trata de copiar y pegar un texto enorme que no proporcionará ningún valor añadido a lo que estás diciendo. Si es tu primera vez y te sientes inseguro, puedes preparar una presentación con ese texto sin fin y después poner en negrita aquellas palabras que consideres importantes. Una vez que tengas claro lo que es esencial, elimina todo lo que no está en negrita y obtendrás una diapositiva limpia, clara y concisa. Si quieres seguir jugando y hacerla más interesante, prueba a crear una nube de palabras. En Internet encontrarás numerosas aplicaciones (WordleTaxedoTagul, etc.) muy fáciles de usar que harán que tu texto se convierta en algo dinámico y lúdico a la vez. Hemos hablado de los textos pero no olvides las imágenes. Hay miles de bancos de imágenes gratuitas que puedes usar. No hay nada más cutre que la típica imagen pixelada de baja calidad y que tú has alargado para que ocupe la zona deseada. (Todo esto también es comunicación no verbal. ¡Tenlo en cuenta!).
  1. La historia interminable.

La película estuvo bien en los ochenta pero estamos en un nuevo milenio. Gestiona tu tiempo de manera eficaz. La gestión temporal se convierte en una de las habilidades más complicadas de adquirir por parte del profesorado. Ya te lo he dicho pero no me importa repetírtelo: ¡Practica!. Comprueba si los materiales cubren el tiempo estimado de la sesión. Tienes que tener en cuenta las posibles preguntas que te puedan hacer. Ten siempre a mano alguna actividad de reserva por si te quedas corto y acabas antes de tiempo. He dicho una actividad, no algo para rellenar tiempo.
  1. Los superpoderes no existen.

Los alumnos no pueden leer tu mente. Tienes que darles instrucciones claras de lo que esperas de ellos a lo largo del curso o de la sesión. No pasa nada por “perder” un poco del tiempo de la sesión en explicarles el funcionamiento del curso, del aula virtual, las herramientas, etc. Todo esto te hará la vida más fácil a ti y, por supuesto, a ellos. Evitarás toda esa plaga de correos electrónicos y mensajes cuyo asunto es: “Ayuda!! No sé dónde hay que subir la actividad”. La primera vez dices: “Qué majo, cómo se interesa por el curso” pero cuando el décimo quinto alumno te envía el mismo correo, lo único que te apetece es prenderle fuego al ordenador.
  1. Tic, por favor.

Haz que tus alumnos participen. Involúcrales en la sesión: que hablen, que den sus opiniones, que demuestren si están de acuerdo contigo, que levanten la mano para preguntar, etc. Las herramientas de webconferencia permiten diferentes formas de interacción y comunicación. Comprueba que te siguen. Hazles que marquen con un tic cuando entienden las cosas, con una cruz cuando no les ha quedado claro. Puedes pensar que serás el ogro, el malo de la película, que les estás vigilando pero te aseguro que ellos agradecerán infinitamente que les tengas en cuenta. De otra forma, lo único que conseguirás es que uno se vaya a tender la colada, otra ducharse y un sin fin de opciones para las que no tengo espacio aquí.
  1. ¡Comunica!

Usa todas las opciones del campus virtual. Puedes crear foros. Un foro general para dudas, foros específicos para cada unidad. Son fundamentales porque entre ellos pueden comentar las dudas que surjan y ayudarles a aclarar conceptos. No olvidemos que uno de los catalizadores del aprendizaje es el trabajo colaborativo.
  1. Sácale todo el partido.

Puedes diseñar actividades online. Puedes incrustar vídeos en tus sesiones. Añadir infografías. Estas herramientas te ofrecen multitud de opciones para hacer de esta experiencia de aprendizaje algo único. Recuerda: cada elemento comunica algo.
  1. Disfruta de la fruta.

Esto no es un castigo. No te lo tomes como una obligación. Solo es la evolución hacia un nuevo modelo de enseñanza/aprendizaje basado en entornos digitales. Si hace diez años te hubieran hablado del omnipresenteWhatsapp, no te lo hubieras creído. Tranquilo, lo conseguirás.
mandamientos webconferencia

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