domingo, 4 de octubre de 2026

¡Adiós Maxi!

 


Tamaraceite despedirá este próximo lunes  a las 7 de la tarde en la parroquia de San Antonio Abad a Maximino González, periodista, hombre de radio, artista, viajero, futbolista y, sobre todo, un vecino profundamente comprometido con la historia y la memoria de nuestro barrio. Un hombre cuya trayectoria estuvo marcada por la inquietud, la libertad y una permanente necesidad de contar y escuchar.

Maxi perteneció a una generación de jóvenes que durante los años sesenta y setenta participó activamente en la vida cultural de Tamaraceite. El teatro, la música, el deporte y la radio fueron algunos de los espacios en los que desarrolló aquella inquietud. Vinculado a iniciativas teatrales del barrio, llegó a dirigir la representación  “A dos barajas”, y también dejó su huella en la música popular con la composición de una canción dedicada a su barrio: “Ay, barrio La Montañeta”.

El fútbol fue otra de sus pasiones. Fue uno de los primeros jugadores de la UD Tamaraceite, allá por finales de los años sesenta, cuando el club comenzaba a escribir una historia que con el paso del tiempo se convertiría en una de las señas de identidad del barrio.

Pero si existe una faceta especialmente vinculada a su relación con Tamaraceite fue la radio. Maxi quería dignificar el lugar donde nació. En los años 90, Tamaraceite no vivía sus mejores momentos, pero él decía que la historia de este pueblo, ahora barrio merecía ser contada y recordada no por la droga y la delincuencia sino por las historias de superación de sus vecinos. Desde la radio del barrio realizó programas destinados a recuperar las voces, los recuerdos y las imágenes del Tamaraceite de la posguerra. Aquellas emisiones fueron mucho más que programas radiofónicos. Fueron una forma de conservar la memoria oral de un barrio que estaba cambiando rápidamente. Entrevistó a vecinos, recuperó testimonios y puso voz a una generación cuyos recuerdos corrían el riesgo de desaparecer.

Este trabajo en la radio fue también uno de los puntos de partida de otros proyectos dedicados a recuperar la memoria de Tamaraceite. Entre ellos, un libro que publiqué en 2001 “Tamaraceite. Recordar es volver a vivir”, publicado por el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria. Maxi realizó el prólogo de este libro, estableciendo así un vínculo especial con una obra que pretendía precisamente rescatar fotografías, historias y testimonios de aquel Tamaraceite que ya comenzaba a desaparecer.

En 1997 fue además el pregonero de las fiestas de Tamaraceite. Aquel pregón constituye hoy un valioso documento sobre la identidad del barrio y sobre la propia personalidad de su autor. En él recordó las fiestas, la plaza, el teatro, los juegos, las relaciones entre vecinos y aquellos espacios de encuentro que habían marcado su juventud. También habló de su propio carácter y de aquel “espíritu de la bohemia” que parecía acompañarlo allá donde iba.

Porque Maxi fue, ante todo, un espíritu libre. El periodismo y la radio le llevaron a recorrer diferentes lugares del mundo. A comienzos de los 90 regresó a Canarias y volvió a desarrollar su pasión por la comunicación, dirigiendo varias emisoras de radio entre ellas Canal Telde. Sin embargo, allá donde estuvo mantuvo siempre una característica que lo acompañó durante toda su vida: su capacidad para implicarse con las personas y con los lugares en los que desarrollaba sus proyectos.

Años después volvió a colaborar en otro de mis proyectos relacionado con la historia del barrio: “Tamaraceite, pasión por el fútbol”, publicado por la Fundación de la UD Las Palmas. Sus recuerdos como uno de los primeros jugadores del club me aportó mucho material para contar la historia del fútbol en Tamaraceite.

Con su fallecimiento a los 78 años y con muchas cosas que contar aún, desaparece una de esas voces que ayudaron a contar la historia de Tamaraceite desde dentro. Pero queda su legado: sus programas de radio, sus recuerdos, su pregón, sus experiencias, su participación en la cultura y el deporte y su colaboración en publicaciones que hoy permiten conocer mejor el Tamaraceite de ayer.

Maximino González no solo vivió la historia de Tamaraceite. También se preocupó de contarla y conservarla. Y quienes ayudan a un pueblo a recordar terminan formando parte, inevitablemente, de su propia memoria. Su voz se ha apagado, pero las historias que ayudó a recuperar permanecen. No te olvidaremos Maxi y solo espero ver algún día alguna de esas calles de tu Tamaraceite, por las que paseaste, llevar tu nombre. DEP.

La Provincia

TeldeActualidad

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