miércoles, 8 de julio de 2015

Los verdaderos artífices del cambio educativo

Por Esteban G. Santana Cabrera
España en los últimos 45 años ha sufrido y digo bien, sufrido, hasta siete cambios en las leyes educativas. Pero el quid de la cuestión es que han pasado la LGE, LOECE, LODE, LOGSE, LOCE, LOE y la LOMCE y no ha cambiado la práctica educativa.
La LOGSE introduce grandes cambios como la escolaridad obligatoria hasta los 16 años y da a las comunidades autónomas ciertas competencias en materia educativa. La LOE será recordada por incluir la nueva asignatura de Educación para la Ciudadanía y con ella la polémica si se estaba politizando la educación o no. La LOMCE trae aparejada la mayor protesta social contra una ley educativa que se recuerde. No recordamos a ninguna porque suponga un cambio verdadero en lo que realmente debe cambiar la escuela, en sus entrañas.
Las Leyes educativas son pequeños diamantes en bruto que hay que ir puliendo, tallando, dándole forma poco a poco, adaptándola a los tiempos que corren, hasta al final convertirlas en una verdadera joya. La pena es que a los que les toca la labor de escultores están entretenidos en otra cosa, preocupados más por la ley, por la política, que por la práctica educativa y de aula. Al final da igual qué ley esté vigente, porque lo que no ha cambiado es lo que preocupa a los legisladores, los conciertos, los informes PISA, los índices de fracasos, el absentismo, … cifras y más cifras que, sin tener en cuenta a la escuela por dentro, de nada sirven. 
Cambian las leyes pero se mantienen o se aumentan las ratios, los recursos son los mismos o menores, los centros están algo más dotados tecnológicamente pero las conexiones son de hace diez años, pero sobre todo, lo que no cambia es la práctica en el aula. Seguimos enseñando igual que hace 40 años, los exámenes y los deberes siguen siendo las estrellas de nuestros centros educativos, la participación de las familias cada vez es menor,.. y así un largo etcétera que nos iría poniendo cada vez más tristes y desmotivados. 
Pero mi reflexión no quiero que parezca cargada de pesimismo, al contrario. Ya que como nos decía en una de sus últimas visitas a Canarias Mar Romera, Presidenta de la Asociación Pedagógica Francesco Tonucci, especialista en Inteligencia emocional y autora de varios libros dedicados a la escuela, la infancia y la didáctica activa, las leyes educativas son como esas grandes piedras que nos encontramos en el camino de nuestra práctica docente. Nos corresponde a nosotros los maestros y maestras, ir puliéndola poco a poco, pero sobre todo, que ésta no suponga una traba para nuestro trabajo en el aula. 
Nuestras aulas todavía en blanco y negro hay que convertirlas al color, llenarlas de emociones y creatividad, de metodologías innovadoras, de aprendizaje competencial y significativo, donde el mayor y principal protagonista sea nuestro alumnado, con ambientes de aprendizaje atrayentes y atractivos. Como bien decía Javier Bahón, desterrar el verde ministerio por el colorido y el verde esperanza. Cambios que se están viendo en los últimos años en Canarias a pesar de leyes y legisladores y gracias a profesorado, técnicos, servicios de apoyo a la escuela y eoep concienciados y convencidos de que a pesar del color político del momento, el cambio está cerca.

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