jueves, 9 de febrero de 2017

El síndrome de cronos y la escuela

Por Esteban G. Santana Cabrera

Estando en una cena con amigos docentes, contaba uno de ellos los problemas que estaba teniendo con su directora. Una chica joven, con bastante proyección pero que tenía muchos miedos e inseguridades y que terminaba pagándolo con los maestros y con el alumnado. Gritos, malos modos, salidas de tono y humillaciones en público eran algunas de las perlas que tenían que aguantar. Cuando había una persona que sobresalía en el cole por encima del resto, trataba de anularla, hasta que se terminaba marchando por traslado. Seguro que a más de uno le viene a la cabeza el nombre de alguien que ha conocido con estas características. En la educación esto ocurre más de lo que nos podemos imaginar, en cualquiera de los sectores de la comunidad educativa. Y esto no es producto de la sociedad moderna y capitalista sino que va en la propia naturaleza humana. Les voy a contar una leyenda: Urano, para la mitología griega  era el dios supremo, el amo y señor del universo, estaba casado con su madre Gea, la Tierra. De esta unión nacieron los Titanes (Océano, Ceo, Crío, Hiperón, Jápeto, Tea, Rea, Temis, Mnemósine, Febe, Tetis y Cronos). Cronos, el menor de los Titanes, fue desmerecido por sus hermanos mayores, lo que le originó un grave complejo y la necesidad de obtener el poder y llamar la atención de sus progenitores, por esto, destronó a su padre y se convirtió en el nuevo Dios supremo del Universo. Urano antes de morir, lo maldijo a pasar por la misma situación con sus descendientes. Rea se casa con Cronos y tienen varios hijos, los cuales son devorados por Cronos al nacer para evitar la maldición de su padre. Sin embargo, Rea, escondió a su último hijo, Zeus, para que sobreviviera y finalmente sucedió lo que Cronos tanto había evitado: Zeus tomó su lugar como Amo y Señor del Universo.

Esta leyenda mitológica, se repite a día de hoy en muchos aspectos de nuestra sociedad, pero la vida política y la escuela son dos escenarios ideales para que muchos personajes que, como Cronos, campen a sus anchas y cometan verdaderos abusos con otros compañeros de mucha valía por miedo a ser desplazados. Personajes que, piensan continuamente que  le van a quitar su puesto directivo y que  por conseguir sus objetivos son capaces de "devorar" a quien se cruce en su camino. Son insaciables y cuando han pisoteado a uno, encuentran a otra víctima y otra. Porque ven detrás de sus compañeros a un rival, a un competidor, aunque esto no sea así. El líder legítimo es aquel que adquiere el compromiso de servir a los demás y no de servirse de ellos, debe ser el resultado de la aceptación, del reconocimiento a la vocación y sensibilidad que se tiene para guiar y mediar los intereses comunes (Agüera, 2004). Ir ascendiendo en puestos de responsabilidad en la escuela va acrecentando en estas personas los miedos a ser destronados, porque se sienten débiles y se ponen una máscara para no perder el liderazgo.

Para Bustillo, F. y Pavón, 2010, el jefe cronos es aquel que ocupa un puesto de importancia (gerentes, supervisores, directivos, etc.), tiene baja autoestima, poca preparación académica, carece de competencia laboral y pueden tener algún grado de antigüedad dentro de la organización.  Además, siempre trata de rodearse de gente mediocre y sumisa para utilizarlos a su favor.

Para Dionisio Contreras Casado especialista en el manejo de las emociones y las relaciones interpersonales en el terreno laboral, estas personas habitualmente son fácilmente identificables por su deseo de controlar y su miedo a delegar, por temor a perder su puesto.  Se sienten en la obligación de demostrar continuamente a los demás lo imprescindibles que son en el seno de la organización para la que trabajan. Se pasan horas y horas en el trabajo por no delegar competencias en sus subordinados, por miedo a que sus superiores se enteren. 
Flores-Sandí, 2011 y Bustillo, 2010 aportan unas recomendaciones que nos podrían ayudar de alguna manera a diagnosticar y prevenir comportamientos patológicos, como el Síndrome de Cronos, en los centros educativos. Primero, evaluar el estado de ánimo de los docentes, estando cercano, proponiendo lugares de encuentro y comunicación dentro y fuera del ámbito educativo, creando espacios donde los docentes puedan descansar y hablar. Estos autores nos proponen evaluar el nivel de compromiso del personal hacia el centro educativo y capacitar y motivar al personal, atribuyéndole funciones que igual no son de su competencia, pero que pueden aportar y enriquecer el trabajo. Otra de las aportaciones y a mi entender de las más importantes, es incentivar el trabajo en equipo, que nadie se sienta imprescindible, sino que es tarea de todos y nuestra aportación  es básica. Por último es importante que el docente y el directivo se sienta  evaluado y controlado para que no pierda tensión y vea que su trabajo no es imprescindible y que puede ser realizado por otro dentro del mismo centro. El límite a los puestos "vitalicios" acabarían en buena parte con esto ya que no solo no estaría monopolizado por una persona o equipo la marcha de un centro, sino que daría oportunidad a que nuevos proyectos entren y se oxigene todo el sistema.

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