miércoles, 5 de agosto de 2015

Evitar ahogamientos infantiles es responsabilidad de todos


“Mi hijo quiere subir a la atracción, solo le faltan 3 cm para llegar a la estatura adecuada ¿le dejas subir, verdad?”
¿Quién no ha escuchado esta frase o parecida en un parque de atracciones, parque acuático o los típicos parques de bosque verticales?
Como en muchas actividades y acciones ya sean diarias o esporádicas asegurar la protección a los menores es una responsabilidad compartida.
El caso de los parques acuáticos que lamentablemente este verano ya nos ha dejado víctimas, no es ajeno a esta responsabilidad.
Por un lado tenemos la normativa que deben cumplir estas instalaciones, normativas que vienen estipuladas por las diferentes CC.AA, y que se refieren a los requisitos de seguridad tanto del complejo como de las diferentes atracciones que las componen, así como de la formación específica del personal que atiende el parque:
  • Entre otras podemos destacar desde la más obvia: “las diferentes instalaciones que componen el complejo deben estar construidas de forma que la correcta utilización de las mismas no comporte ningún riesgo al usuario al que van destinadas”, a las que se refieren a los equipos de salvamento y la titulación homologada de los socorristas y del personal,  hasta las obligadas de prevención de riesgos sanitarios: saneamiento del agua, gestión de residuos, etc.
Por otro lado, al margen de los Decretos reguladores, el parque debe contar con unasnormas de uso bien ubicadas, visibles y entendibles por los diferentes usuarios del parque:
  • Edad mínima y/o máxima, altura, enfermedades contraindicadas, normas de utilización de cada una de las atracciones y el riesgo que implica su no cumplimiento, etc.
Normas que se deben hacer cumplir de forma exquisita y es en este punto donde volvemos al inicio de este artículo, y donde queda la tercera de las responsabilidades, aquella que incide en la cultura preventiva que todos deseamos
Los adultos responsables de los niños que utilizamos el parque debemos considerar nuestras acciones como lo que son: el modelo donde nuestro hijo se fijará, imitará y llevará a cabo más tarde o temprano.
Fomentamos comportamientos de riesgo cuando:
  • Intentamos incumplir las normas de seguridad establecidas
  • Nos saltamos las normas delante de nuestros hijos
  • No reeducamos los comportamientos inadecuados de los niños, argumentando las consecuencias de esos actos
Ante estas actuaciones los niños van creciendo y se convierten en adolescentes con nula cultura preventiva, que sumada a ciertos comportamientos derivados de su proceso de afianzamiento de la personalidad son los factores de riesgos que pueden derivan en trágicas consecuencias.

Resumiendo: culturalmente nuestra sociedad sigue instalada en el “a mí no me va a pasar” una sensación que debemos revertir en cultura preventiva a través de la concienciación y si las administraciones públicas con sus decretos, las empresas de ocio cumpliendo esos decretos y divulgando las normas de seguridad, también las familias debemos cumplir nuestra parte de responsabilidad: educando con el ejemplo, reeducando y argumentando las consecuencias de los inadecuados comportamientos creando esa conciencia y cultura en nuestros hijos que les evite riesgos a ellos y a otros usuarios.


IberDidac colabora activamente con la Asociación Nacional de Seguridad Infantil, en la difusión y apoyo a los contenidos en materia de seguridad infantil que, se encuentran involucrados en el ámbito educativo.


@logieduca  

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